OBLIGACIONES: ¡QUÉ CADENA! CÓMO DESENGANCHARLA
Una de las cosas que más nos pesan en la vida son las obligaciones.
Jugando hace poco a «Verdad o reto» con mi hija y mi nieta, me di cuenta de que las tres siempre preferimos la Verdad (desnudarnos y contarnos a nosotras mismas) antes que enfrentarnos a una obligación, entendida como hacer algo sin querer.
Obligaciones en nuestra vida
Nuestra existencia parece tachonada de obligaciones.
Para algunos, vivir es una obligación. La obligación se percibe como algo que nos ata, nos encadena, nos aprisiona.
Pero, ¿qué significa realmente?
Etimología de la palabra: «Obligación» procede del latínob- (ante, hacia) y ligare (atar). Literalmente significa atarse a algo o a alguien.
Aquí, la obligación nos remite a un tema profundo: la dependencia y la necesidad de sentirse unido a algo o a alguien, la necesidad de pertenecer.
Obligaciones y miedos: dos caras de la misma moneda
En muchas sesiones recientes, las personas me han confiado que se sienten obligadas por miedo al rechazo.
Hay dos actitudes principales:
- Estar aplastado por las obligaciones: vivir en constante sujeción.
- Huye de las obligaciones: evita todo lo que te parezca una imposición.
En ambos casos, no son personas libres. Escapar de las obligaciones no es libertad.
Jóvenes rebeldes
Muchos jóvenes «rebeldes» rechazan las obligaciones. Pero a menudo este comportamiento esconde una herida de rechazo.
La herida del rechazo: una prisión invisible
La lesión del rechazo se manifiesta como un sentimiento de ser aceptado sólo a condición de que hagamos algo concreto. Nunca nos sentimos libres de ser nosotros mismos.
Las dos grandes obligaciones interiores de quienes experimentan esta herida:
- No poder ser uno mismo.
- Siempre haciendo algo para merecer amor y consideración.
A menudo, la rebelión contra estas obligaciones se vuelve autodestructiva:
- «Para ser yo mismo hago todo, incluso lo que me duele, para demostrar que soy libre».
Pero el resultado es un círculo vicioso, porque:
- No hemos disuelto el vínculo inconsciente con mamá y papá.
- La necesidad de pertenecer nos atrae de nuevo, a menudo a través del fracaso.
Las consecuencias del amor condicional
El amor experimentado como condicional nos lleva a:
- Decir demasiados «NO» conmovido por la herida del rechazo.
- Decir «SÍ» a los demás se convierte en un NO a nosotros mismos.
Esta dinámica nos lleva a:
- Sacrificio y renuncia.
- Carencia y escasez.
- El fracaso y la ira.
Si te reconoces en estas palabras, intenta rebobinar la cinta de tu vida y escucha:
- ¿Tuviste experiencias similares cuando eras niño o adolescente?
¿Cómo salir del círculo vicioso?
Llega un momento en que sentimos la necesidad de decir:
- «¡Me NIEGO a tener que ganarme el amor!»
Pero cuidado: el rechazo no se disuelve con la rebelión.
Lección 1: La obligación no se disuelve con la rebelión.
La clave: cuidar de ti mismo
Una clienta me contó el conflicto que estaba experimentando entre:
- Imposición y autoexigencia: hacer lo que te sientes obligado a hacer.
- Necesidad de aceptación y seguridad: deseo de sentirse protegido, como en los brazos de una madre.
Lección 2: El único deber real que tenemos es cuidar de nosotros mismos.
Cuidar significa:
- Deja de rechazarte a ti mismo para no ser rechazado.
- Escucharse a uno mismo: respetar los propios sentimientos sin reaccionar impulsivamente.
- Decir «SÍ» o «NO» da un espacio de integridad, no de miedo.
- Encontrar dentro de uno mismo esa sensación de hogar y seguridad que puede haber faltado en la infancia.
En resumen
No caigas en la trampa de la justificación:
- Justificarse significa decir: «Me siento culpable».
- No es necesario convencer a nadie. Tu «SÍ» o tu «NO» es válido tal como es.
Cuestiones para ti:
- Vuelve a escuchar «Pacificar la familia interior».
- Experimenta la libertad de la aceptación incondicional.
Éstas son sólo algunas indicaciones para empezar a pensar en este tema desde una nueva perspectiva.
Hazme saber en los comentarios lo que piensas y… ¡feliz exploración!
